- Diego
- Leo
- Norber
- Pablo Z
- Tony
Equipo Perdedor
- Bocha
- Carlitos
- Guille J
- Martín
- Tulio
Diferencia: 2 goles
Figura: Diego
Momentos
El equipo que a la postre resultaría ganador, a poco del final, llevaba un tanto de ventaja. Nada estaba decidido. De hecho los de Carlitos atacaban mejor y más a fondo. Y no es casual la mención del buenazo de Carlín. En una llegada a fondo de su equipo y tras varios rebotes, la globa salió rechazada larga y cayó mansita en los pies de Diego (que, como casi siempre que va al ataque, miraba a los rivales por la espalda ya que no había regresado). A la figura del encuentro (fue en elecciones limpias, señores) le quedaba el solo escollo del arquero rival para sentenciar el encuentro. Dos goles, a esa altura -y como finalmente resultó- eran irremontables. Cuando Diego se dispuso a encarar, gritos desesperados detuvieron la tarde. Ayes que helaban la sangre. Inmediatamente todos se detuvieron, temiendo por la salud de quién se quejaba tan dolorosamente. No era otro que Carlitos, quien había caido fulminado, víctima de un calambre en su gemelo derecho... Y se detuvo el partido por un momento, para luego reanudarse con saque de arco. En consecuencia, el resultado siguió en uno y el team que perdía, seguía con vida. Fue en ese momento que se escuchó clarito, a favor del silencio provocado por el dolor del guerrero herido, la voz de su compañero de equipo: "La mejor jugada de Carlitos..."
El cambio de frente fue alto y buscando a Tony. Lo cierto es que la redonda venía decididamente complicada para dominar: con cierto efecto, bastante fuerte y a la altura de la cabeza. Tony, como ya sabemos, ha progresado una enormidad desde aquellos primeros pasos futboleros en Los Sábados de hace más de seis años. Pero el pase que le tiraron no parecía ser uno de esos que pudiera domar, más allá de aquella saludable evolución. Y allí fue Tony. Y le puso la cabeza al envenenado bochazo. Y no poca fue la sorpresa cuando la pelota viajó mansa y directamente, de la cabeza al piso, en una más que improbable parábola casi reñida con la física, situación que nuestro protagonista aprovechó para seguir con un pase a Volea (Pablo Z, para quienes lean sin conocer al grupo) que este solo tuvo que empujar para convertir. A partir de esta jugada ¿seguirá jugando siempre con la visera puesta?
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